Las Líridas son una lluvia de meteoros moderada pero confiable, con un radiante en la constelación de Lyra a pocos grados de Vega. Se trata de la lluvia activa más antigua documentada: hay registros chinos de Líridas excepcionales que se remontan al año 687 a. C., lo que la convierte en testigo astronómico de más de dos milenios y medio. El máximo en 2026 cae la noche del 22 al 23 de abril, con una tasa cenital horaria (ZHR) prevista de unos 18 meteoros por hora bajo cielos oscuros, aunque rangos típicos van de 10 a 20 por hora y, ocasionalmente, la lluvia produce «ráfagas» (outbursts) de hasta 100 meteoros por hora cuando la Tierra atraviesa filamentos densos de la estela. La última ráfaga registrada fue en 1982 sobre Estados Unidos.
El cometa C/1861 G1 Thatcher
El responsable de la lluvia es el cometa de largo periodo C/1861 G1 Thatcher, un visitante con un periodo orbital de aproximadamente 415 años que pasó cerca del Sol por última vez en 1861 y no volverá hasta el siglo XXIII. Cada abril, la Tierra cruza la corriente de partículas que el cometa ha ido depositando en su órbita a lo largo de sus pasos sucesivos por el sistema solar interior; los granos de polvo —del tamaño de una arena fina o un guisante, entre 0,1 y 3 mm de diámetro— entran en la atmósfera terrestre a unos 49 km/s y se vaporizan a 80-100 km de altura, produciendo los trazos luminosos que vemos. La velocidad relativamente alta de las Líridas explica por qué muchos meteoros dejan estelas persistentes (trains) que duran varios segundos.
Cómo y cuándo observarlas en 2026
La mejor hora de observación es desde la medianoche del 22 hasta el amanecer del 23, cuando el radiante está alto y la Luna creciente al 36 % ya se ha puesto (≈ 02:30 hora peninsular). Esto deja casi cuatro horas de cielo oscuro antes del crepúsculo náutico, condiciones casi óptimas.
Recomendaciones prácticas:
- No hace falta telescopio ni prismáticos — los meteoros cubren grandes ángulos del cielo. La vista a simple vista es lo correcto.
- No mirar fijamente al radiante: los meteoros son más largos y vistosos cuanto más lejos del radiante aparecen. Lo ideal es tumbarse y abarcar la mitad del cielo.
- Huir de la contaminación lumínica: salir al menos 30-50 km de núcleos urbanos. En España, el Parque Nacional de Picos de Europa, las sierras de Gredos y la cordillera Bética son buenas opciones según la zona.
- Abrigarse bien: la noche puede ser fresca incluso en abril y la quietud del cuerpo enfría rápido.
- Adaptación a la oscuridad: 15-20 minutos sin luz blanca son necesarios para que la pupila se dilate y los conos se acoplen a las bajas intensidades. Si se necesita luz, usar una linterna roja.
- Documentación (opcional): un teléfono moderno con modo manual y exposición larga, sobre trípode, puede capturar los meteoros más brillantes.
Qué esperar
Las Líridas son conocidas por meteoros rápidos pero generalmente brillantes: alrededor de un 15 % deja estela persistente. Casi todos los meteoros son blancos o azulados; ocasionalmente aparece alguno verdoso o anaranjado por la composición del grano (metales como sodio o calcio). Los bólidos (meteoros más brillantes que Venus) son raros pero no excepcionales, y suelen producir tras de varios segundos.
Si la noche es nublada o estás bajo cielo urbano severo, la pérdida es menor que con otras lluvias — las Líridas no son una de las grandes, así que tampoco perderás una experiencia única. Pero si se da una ráfaga, puede convertirse en una de las mejores noches astronómicas del año.
Para entenderlas mejor
Sobre el origen cometario de las lluvias de meteoros en general, ver la ficha del cometa Halley — el progenitor de otras dos grandes lluvias anuales, las Eta Acuáridas y las Oriónidas. Para el contexto del reservorio de cometas de largo periodo, la nube de Oort. Las Líridas son tu mejor lluvia de primavera; el próximo gran espectáculo será el de las Perseidas en agosto.
