La región activa AR3664, ya conocida por su elevada productividad de llamaradas durante el ciclo solar 25, emitió un evento de clase X8.7 — el mayor registrado por los satélites GOES desde 2017. La escala de llamaradas solares es logarítmica: una X10 es diez veces más intensa que una X1, y X1 a su vez es diez veces una M1. Una X8.7 sitúa el evento entre los más energéticos de la historia reciente del Sol y refleja la complejidad magnética de AR3664, una región que ha mantenido durante semanas un patrón delta — campos de polaridad opuesta separados por menos de 2° de latitud — que es el caldo de cultivo para reconexiones magnéticas violentas.
Qué es una llamarada solar y por qué importa
Una llamarada solar es una liberación súbita de energía magnética almacenada en las regiones activas del Sol, alrededor de las manchas. Cuando los campos magnéticos retorcidos se reconectan, liberan en minutos una energía equivalente a miles de millones de bombas atómicas en forma de rayos X, ultravioleta extremo y partículas energéticas. La radiación electromagnética viaja a la velocidad de la luz y llega a la Tierra en 8 minutos; las partículas (protones, electrones) tardan entre 20 minutos y varias horas; el plasma masivo de una eyección de masa coronal asociada llega en 1-3 días.
Los efectos sobre la Tierra van desde lo inofensivo (auroras espectaculares) hasta lo crítico:
- Comunicaciones HF (radio de onda corta): apagones temporales en el hemisferio iluminado.
- GPS de precisión: errores de varios metros.
- Satélites en órbita baja: arrastre atmosférico mayor por calentamiento de la termosfera.
- Redes eléctricas: corrientes inducidas geomagnéticamente que pueden dañar transformadores.
La CME asociada
La llamarada vino acompañada de una eyección de masa coronal (CME) con componente terrestre confirmada por los coronógrafos LASCO del satélite SOHO y por las imágenes de STEREO-A. La velocidad inicial del frente fue de unos 1.800 km/s, lo que sitúa la llegada a la magnetosfera terrestre entre 36 y 48 horas después del evento. La densidad y la dirección del campo magnético interplanetario (la componente Bz norte-sur) son los factores clave: si el campo llega orientado al sur, la reconexión con el campo terrestre será más efectiva y la tormenta más intensa.
La NOAA Space Weather Prediction Center elevó la alerta geomagnética a G4 (severa) y avisó a operadores de redes eléctricas, comunicaciones HF y servicios GPS de precisión sobre posibles interrupciones intermitentes durante las siguientes 72 horas.
Auroras al alcance de España
El impacto observable más visible para el público son las auroras. Se esperan visibles en latitudes inusualmente bajas — potencialmente hasta el norte de la Península Ibérica, los Pirineos y, en máximos, hasta el centro peninsular si la actividad geomagnética se mantiene en niveles G4-G5 — durante las noches del 20 y 21 de abril. Para verlas:
- Buscar cielo oscuro hacia el norte, sin contaminación lumínica y con horizonte despejado.
- Idealmente entre las 22:00 y las 04:00 hora local: la actividad geomagnética tiene picos cerca de la medianoche magnética.
- A simple vista pueden aparecer como un resplandor verdoso o rojizo difuso; las cámaras (especialmente las modernas) registran tonos más intensos en exposiciones largas.
- Aplicaciones como Aurora Forecast 3D o el portal de NOAA SWPC dan probabilidades por hora.
Contexto del ciclo 25
El ciclo solar 25 comenzó en diciembre de 2019 y se preveía moderado, pero ha resultado más activo de lo previsto. El máximo solar se está alcanzando en torno a 2024-2026, con un número de manchas (Sunspot Number suavizado) superior al de la mayoría de pronósticos preliminares. AR3664 es la sexta región activa de tipo delta del ciclo y la más productiva. Eventos como el de hoy serán probablemente frecuentes hasta finales de 2026 y luego disminuirán al entrar en la fase decreciente del ciclo.
Para entender qué está pasando físicamente, consulta el funcionamiento del viento solar, la dinámica de la corona solar y la respuesta de la magnetosfera terrestre que protege la atmósfera de la mayor parte del impacto. Las imágenes en directo del Sol están disponibles en SDO/AIA en varias longitudes de onda ultravioleta (171, 193, 211, 304, 131 Å).
