Un púlsar es una estrella de neutrones que rota rápidamente y posee un campo magnético intenso desalineado con su eje de rotación. Las partículas cargadas aceleradas por el campo emiten radiación sincrotrón en haces colimados a lo largo del eje magnético; cada vez que ese haz cruza nuestra línea de visión, registramos un pulso, igual que el destello periódico de un faro.
Fueron descubiertos por Jocelyn Bell Burnell y Antony Hewish en 1967 al detectar señales de radio extremadamente regulares. La precisión de su cronometraje los convierte en relojes naturales de altísima estabilidad: las redes de cronometraje de púlsares (PTA: NANOGrav, EPTA, PPTA) los usan como detectores de ondas gravitacionales de baja frecuencia, y han aportado evidencia indirecta clave de la radiación gravitacional al medir el decaimiento orbital del púlsar binario PSR B1913+16 (Hulse y Taylor, Nobel 1993).