BepiColombo es la primera misión europeo-japonesa hacia Mercurio, un proyecto conjunto entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) lanzado en octubre de 2018. Su nombre rinde homenaje al matemático italiano Giuseppe «Bepi» Colombo, quien explicó la peculiar resonancia 3:2 entre la rotación y la órbita del planeta y diseñó las maniobras gravitatorias originales de la Mariner 10.
El paso del 24 de abril fue el penúltimo necesario para frenar gravitatoriamente la sonda y permitir su inserción en órbita alrededor de Mercurio en diciembre de 2026. La trayectoria total combina un sobrevuelo a la Tierra (2020), dos a Venus (2020 y 2021) y seis a Mercurio entre 2021 y 2026. Cada uno de estos encuentros reduce la energía orbital sin gastar propelente — imprescindible para alcanzar Mercurio, donde la gravedad solar dificulta enormemente la inserción. La misma estrategia de Δv asistido por gravedad se usó en su día con Cassini hacia Saturno y con New Horizons hacia Plutón.
La cartografía del polo sur
Las cámaras de monitorización MCAM operaron durante el aproximamiento y obtuvieron imágenes con resolución cercana a 1 km/píxel del hemisferio sur, una región pobremente cartografiada por MESSENGER (NASA, 2011-2015). Los datos preliminares confirman la presencia de terrenos hummocky en torno a la cuenca Rembrandt y muestran con detalle la transición entre los flujos volcánicos del Calorian Period y los terrenos craterizados más antiguos. Los cráteres permanentemente sombreados del polo sur, candidatos a albergar hielo de agua según las medidas anteriores de MESSENGER y radar Arecibo, también fueron observados en su perfil del limbo.
Calibración de los instrumentos científicos
Los sobrevuelos son a la vez frenado y calibración. Durante este paso operaron varios instrumentos en condiciones próximas a las de la fase orbital:
- MERTIS (espectrómetro infrarrojo medio) afinó su respuesta térmica y obtuvo el primer espectro de la superficie en su rango operativo (7-14 µm).
- MPO-MAG, el magnetómetro del orbitador europeo, midió el campo magnético global en una geometría favorable para caracterizar la dipolar offset descubierta por MESSENGER.
- MGNS (Mercury Gamma-ray and Neutron Spectrometer) caracterizó la radiación neutrónica de fondo y la firma de elementos volátiles.
- PHEBUS y SIXS mapearon la exosfera ultradelgada (~10⁻¹² Pa) y su interacción con el viento solar.
Qué viene ahora
Tras la inserción de diciembre, las dos sondas científicas — el Mercury Planetary Orbiter (MPO) de la ESA y el Mio (Mercury Magnetospheric Orbiter) de JAXA — se separarán para estudiar simultáneamente la superficie, la composición, el campo magnético y la magnetosfera del planeta más interior del Sistema Solar. MPO orbitará a baja altitud (480 × 1500 km) para cartografiar la superficie; Mio quedará en una órbita más alta (590 × 11.640 km) para muestrear la magnetosfera y la cola del viento solar.
La misión nominal durará un año terrestre, con posible extensión hasta 2028. Entre sus grandes objetivos científicos: confirmar definitivamente el hielo en cráteres polares, caracterizar el núcleo metálico (que ocupa ~75 % del radio del planeta, una proporción anómala), entender la dinamo interna que sostiene el campo magnético global pese al pequeño tamaño del planeta, y dar el primer mapa de la superficie sur completa. BepiColombo será así la tercera misión que estudia Mercurio en órbita tras Mariner 10 (paso a baja altura, 1974-75) y MESSENGER (orbital, 2011-2015).
