Una aurora polar es la emisión luminosa que se produce en la alta atmósfera (entre 100 y 300 km de altura) cuando partículas cargadas procedentes del viento solar y de la magnetosfera son aceleradas a lo largo de las líneas de campo magnético terrestre y chocan con átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno. La des-excitación de estos átomos genera la luz característica: verde-amarillenta del oxígeno a 557,7 nm, roja del oxígeno excitado en transición prohibida a 630 nm, y azul-violeta del nitrógeno molecular.

Aparecen como cortinas, arcos y coronas que ondulan a lo largo del óvalo auroral, una región anular en torno a los polos magnéticos con radio típico de 20-25° de latitud magnética. En épocas de actividad solar elevada (máximos solares y especialmente tras una eyección de masa coronal) el óvalo se expande, y las auroras llegan a verse en latitudes inusualmente bajas. Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno también tienen auroras propias.

Altura típica
100 - 300km
Verde dominante
557,7nm
oxígeno atómico
Rojo (alta altura)
630nm
Azul-violeta
427,8nm
nitrógeno molecular