Una nebulosa de reflexión es una nube de polvo interestelar que se ve iluminada porque dispersa hacia nosotros la luz de una o varias estrellas cercanas. A diferencia de las nebulosas de emisión, no contiene gas suficientemente ionizado para emitir luz propia: solo refleja la radiación estelar. La estrella iluminadora suele ser de tipo B, demasiado fría para producir el flujo ultravioleta necesario para ionizar el hidrógeno, pero lo bastante luminosa para que el polvo brille por dispersión.
Su característico color azul es consecuencia de que las partículas de polvo dispersan con más eficacia las longitudes de onda cortas (la dispersión Mie favorece el azul cuando el tamaño del grano es comparable o menor a la longitud de onda, principio análogo al que da color al cielo terrestre). Por eso, alrededor de estrellas blancas o azuladas como las Pléyades, el polvo se ve azul intenso, mientras que estrellas más rojas iluminan reflexiones más amarillentas. La luz reflejada conserva además una polarización lineal característica, perpendicular a la dirección estrella-polvo, que la fotopolarimetría detecta y se usa para mapear la geometría 3D de la nube.
Es habitual encontrar nebulosas mixtas donde coexisten emisión y reflexión: la Trífida (M20) muestra una región roja de emisión yuxtapuesta a un lóbulo azul de reflexión, separados por bandas oscuras de polvo opaco. La estela azulada que rodea las Pléyades (M45) fue inicialmente atribuida al gas remanente de la formación del cúmulo, pero hoy sabemos que es una nube interestelar independiente que el cúmulo está atravesando. El estudio de las nebulosas de reflexión proporciona información valiosa sobre la composición, tamaño y distribución de los granos de polvo en el medio interestelar local.