01 · Descubrimiento
Próxima Centauri b fue detectado en 2016 por el equipo Pale Red Dot, encabezado por Guillem Anglada-Escudé desde el Observatorio Europeo Austral (ESO). El método: velocidad radial con el espectrógrafo HARPS de 3,6 m en La Silla (Chile).
La señal — un bamboleo de 1,4 m/s con un periodo de 11,2 días — había aparecido ya tímidamente en datos previos, pero hizo falta una campaña dedicada de meses para confirmarla y descartar que se debiera a actividad estelar de Próxima Centauri (manchas, rotación, erupciones). El artículo de Nature del 24 de agosto de 2016 anunció el descubrimiento como «un planeta candidato terrestre en una órbita templada».
02 · Características físicas
Como Próxima Centauri es una enana roja (tipo espectral M5,5V) mucho más fría y débil que el Sol — un 0,17 % de su luminosidad —, su zona habitable está enormemente cerca. Próxima b orbita a 0,0485 UA, que para una estrella así supone recibir aproximadamente el 65 % del flujo que la Tierra recibe del Sol: justo el rango en el que, con atmósfera adecuada, podría tener agua líquida.
03 · ¿Por qué es probable que esté bloqueado por marea?
A esa distancia, la fuerza de marea entre la estrella y el planeta es enorme. Los modelos predicen que Próxima b está bloqueado por marea: su rotación y su periodo orbital coinciden, así que muestra siempre la misma cara a la estrella. Una cara permanece iluminada y caliente, la otra en oscuridad permanente y fría.
Esta configuración tiene implicaciones grandes:
- Sin atmósfera densa, la cara nocturna se congela y atrapa cualquier volátil — agua, CO₂, N₂ — en hielo, robándolos al ciclo climático.
- Con atmósfera densa y suficiente, los vientos podrían redistribuir el calor entre ambas caras. Modelos climáticos (LMD-G, ROCKE-3D, Met Office UM) han explorado escenarios estables con océanos en la región de transición (el «terminador»).
- La radiación incidente es constante: no hay día y noche en sentido planetario.
04 · El problema de la habitabilidad: una estrella violenta
Próxima Centauri es una enana roja activa. Pese a su pequeño tamaño, produce erupciones (flares) hasta 1000 veces más intensas que las del Sol relativas a su luminosidad. Algunas, como la erupción del 24 de marzo de 2017 registrada por ALMA y Evryscope, multiplicó la luminosidad de la estrella por un factor 68 en banda óptica durante minutos.
Para un planeta a 0,05 UA, esto significa:
- Dosis crónica de radiación X y UV cientos de veces superior a la terrestre.
- Erosión atmosférica por viento estelar: el plasma proyectado en las erupciones es capaz de barrer una atmósfera entera durante cientos de millones de años, especialmente sin campo magnético global.
- Esterilización superficial: la radiación dura impactaría directamente la superficie si la atmósfera fuera tenue.
Cuánta atmósfera podía haber sobrevivido depende de cuánta tenía al principio, de si el planeta posee campo magnético y de la actividad estelar durante los primeros mil millones de años (cuando las enanas M son aún más violentas que ahora). El debate sigue abierto.
05 · ¿Cómo confirmar si es habitable?
Próxima b no transita desde nuestra línea de visión (su órbita no cruza el disco estelar), así que no podemos hacer espectroscopia de tránsitos para sondear su atmósfera. Las dos vías principales son:
- Imagen directa: separar la luz del planeta de la de la estrella con coronografía o nulling interferometry. ELT, GMT, TMT, LIFE y HWO (NASA) tienen entre sus objetivos prioritarios obtener un primer espectro de Próxima b.
- Misiones interestelares: el proyecto Breakthrough Starshot propone enviar microsondas a 0,2 c con velas láser. A esa velocidad llegarían a Próxima en unas dos décadas. La tecnología no está madura, pero el sistema Alpha Centauri es el primer candidato.
06 · El vecindario: Próxima c y d
Próxima Centauri no es estrella aislada: forma parte del sistema Alpha Centauri, junto a las estrellas más brillantes A y B. Tras Próxima b se han propuesto otros mundos:
- Próxima c (2019): unas 5–7 masas terrestres orbitando a 1,5 UA con un periodo de 5,2 años. Demasiado fría para agua líquida en superficie.
- Próxima d (2022): candidata de 0,26 masas terrestres a 0,029 UA. Mundo abrasado, periodo de 5,1 días. Confirmada por espectroscopia ultraprecisa con ESPRESSO en el VLT.
Próxima b es la combinación más rara de la astronomía moderna: a tiro de piedra cósmico y, al mismo tiempo, fuera del alcance de cualquier misión humana. Será probablemente el primer mundo del que tendremos un espectro atmosférico detallado. Lo que veamos en ese espectro decidirá si el exoplaneta más cercano es una segunda Tierra, una segunda Venus o algo nuevo del todo.
¿Es habitable Próxima b?
Está en la zona donde el agua líquida sería estable si tuviera atmósfera con presión similar a la terrestre. Pero Próxima Centauri es una enana roja activa con erupciones violentas — su radiación X y UV podría haber esterilizado la superficie y arrastrado cualquier atmósfera hace tiempo. Sin imágenes ni espectros atmosféricos directos, la pregunta sigue abierta.
¿Por qué no se sabe el radio del planeta, solo la masa?
Porque fue detectado por **velocidad radial**, no por tránsito. Ese método mide el bamboleo de la estrella y solo da una masa mínima (m·sen i). Su radio se desconoce, así que no podemos confirmar directamente si es rocoso, aunque la baja masa lo hace probable. Para confirmarlo haría falta observar un tránsito (que no ocurre desde nuestra línea de visión) o una imagen directa.
¿Hay más planetas alrededor de Próxima Centauri?
Sí. En 2019 se confirmó **Próxima c**, mucho más exterior (~1,5 UA, 5–7 masas terrestres), demasiado frío para tener agua líquida. En 2022 se anunció el candidato **Próxima d**, una mini-Tierra muy próxima a la estrella (~0,029 UA, periodo de 5,1 días).
- A terrestrial planet candidate in a temperate orbit around Proxima Centauri · Nature, Anglada-Escudé et al. · 2016 · DOI: 10.1038/nature19106
- Revisited Mass-Radius Relations for Exoplanets Below 120 M⊕ · AJ, Otegi et al. · 2020 · DOI: 10.3847/1538-3881/ab5f0b
- A sub-Earth-mass planet orbiting Proxima Centauri · A&A, Faria et al. · 2022 · DOI: 10.1051/0004-6361/202142337
