Un cuerpo negro es un objeto físico ideal que absorbe toda la radiación electromagnética incidente, sin reflejar nada, y emite con un espectro térmico universal regido únicamente por su temperatura: la ley de Planck. Aunque no existe ningún cuerpo negro perfecto en la naturaleza, muchos sistemas se aproximan razonablemente: el horno térmicamente aislado, el interior de las estrellas o, sobre todo, el fondo cósmico de microondas, cuyo espectro es el cuerpo negro mejor medido jamás (precisión 10⁻⁵).
El concepto fue clave en el nacimiento de la mecánica cuántica: la "catástrofe ultravioleta", la divergencia que la teoría clásica (Rayleigh-Jeans) predecía a longitudes de onda cortas, fue resuelta por Planck en 1900 introduciendo la cuantización de la energía. La radiación de cuerpo negro es la base teórica de la fotometría y la espectroscopía térmica de astros: aunque las estrellas no son cuerpos negros perfectos (presentan líneas espectrales), su distribución continua de energía se modela razonablemente como tal.