Una ocultación ocurre cuando un cuerpo cercano cubre totalmente a uno más lejano desde la perspectiva del observador. La diferencia con un tránsito es radical: en la ocultación el objeto de fondo desaparece de la vista; en el tránsito, sigue siendo visible alrededor del más pequeño.

Las ocultaciones por la Luna son las más habituales y han servido históricamente para medir posiciones estelares con alta precisión. Las ocultaciones de estrellas por asteroides son una técnica clave para medir su tamaño y forma: cronometrando el tiempo de extinción desde varios observatorios, se reconstruye la silueta del cuerpo. La atmósfera de Plutón se descubrió por la atenuación gradual de una estrella ocultada, en vez de un corte brusco.