La unidad astronómica (ua) es la regla habitual para describir distancias dentro del Sistema Solar. Surge de una idea intuitiva: tomar la distancia entre la Tierra y el Sol como patrón natural, ya que es la escala más cercana y familiar para situar todo lo demás. Originalmente se definió como el semieje mayor de la órbita terrestre, es decir, el promedio entre el punto más próximo al Sol (perihelio) y el más lejano (afelio).

El problema de esa definición clásica era que dependía de mediciones de la órbita que se refinaban con el tiempo y que, además, variaban ligeramente al perder el Sol masa por la radiación. Por eso, desde 2012 la IAU la fija como una constante exacta y arbitraria: 1 ua = 149 597 870 700 m. Así la unidad deja de depender de la dinámica real de la Tierra y se convierte en un valor estable, igual de fiable para los astrónomos de hoy y de mañana.

Su utilidad es doble. Por un lado, permite comparar de un vistazo las órbitas planetarias y las trayectorias de las sondas, manejando números cómodos en lugar de cifras de millones de kilómetros. Por otro, es la base sobre la que se construye el parsec: un parsec es la distancia a la que 1 ua subtiende un ángulo de un segundo de arco. La ua resulta natural dentro del Sistema Solar, mientras que para distancias estelares se prefieren el año luz y el parsec.

Mercurio
0,39ua
Tierra
1,00ua
Júpiter
5,20ua
Neptuno
30,1ua
Plutón
39,5ua
distancia media
Voyager 1
≈ 165ua
2026, medio interestelar